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Postura corporal

La postura al caminar, sentarnos, quedarnos de pie… determina nuestra silueta y lo más importante, nos indica nuestro gasto metabólico. Es muy difícil perder peso haciendo una dieta si nuestro metabolismo tiene un bloqueo por una incorrecta postura diaria.

 

POSTURA CORRECTA:

Primero, tenemos que saber cuál es la postura correcta para cuando seamos conscientes, corregirla.

  • Cabeza: Debe estar en posición recta y equilibrio, sin que la barbilla esté demasiado alta (cabeza hacia atrás) ni demasiado baja (cabeza hacia abajo).
  • Hombros: Deben colocarse nivelados, uno respecto al otro y, desde un punto de vista lateral, no debe estar ni hacia delante ni hacia atrás. Los brazos deben estar relajados, colgando perpendicularmente al cuerpo y con las palmas mirando hacia dentro.
  • Las escápulas u omóplatos (hueso posterior del hombro) deben permanecer planas, sin que estén demasiado atrás ni demasiado separadas.
  • Pecho: Se debe colocar hacia delante y hacia arriba, además se debe mantener la espalda alineada. Como referencia, la posición debe estar entre la inspiración completa y espiración forzada.
  • Columna y pelvis: Debe respetar las cuatro curvas naturales (cuello y lumbares hacia delante y dorsales y sacro hacia atrás), también las caderas han de estar niveladas. Influyen el lado hábil o lateralidad de la persona (diestro o zurdo).
  • Abdomen: La edad de la persona es determinante en esta parte del cuerpo. En edades tempranas, como en niños mayores, el abdomen es prominente y en los adultos es más liso.
  • Rodillas y piernas: Deben mirar hacia el frente y estar rectas de arriba hacia abajo. Si las miramos de lado, no deberá estar una más adelantada que la otra.
  • Pies: Se deben colocar paralelos, con las puntas de los dedos hacia fuera y hacia delante,  además deben soportar el peso por igual.

 

FACTORES QUE AFECTAN A LA POSTURA:

Nuestra postura no es la misma todos los días, incluso varía a lo largo del día. Hay muchos factores, situaciones o lugares que nos hacen modificarla inconscientemente, entre todos ellos queremos destacar:

Fisiológicos-hereditarios:

Son los principales factores que influyen en la postura corporal, entre ellos son el tono muscular, la columna vertebral, el centro de gravedad, la longitud y las particularidades de las extremidades y de los músculos posturales, así como de la flexibilidad y de la lateralidad. Estos factores nos marcan una tendencia que vamos a tener toda la vida y que podrá variar según nos cuidemos.

Psicológicos-emocionales:

El sistema nervioso central (SNC) es el encargado de controlar y de regular los movimientos a través de los esquemas motores, lo que implica que el estado de ánimo también influya en nuestra postura. Por ejemplo, si estamos alegres y confiados, nuestra postura será más erguida y segura; mientras que si, por el contrario, nos encontramos abatidos, la postura será más agarrotada y tímida. Cambiar esto es más difícil ya que no lo hacemos de manera consciente. Necesitamos un entrenamiento diario, utilizar ejercicios y recordatorios hasta que nos vayamos adaptando poco a poco a la postura correcta.

10 CONSEJOS PARA CAMBIAR TU POSTURA

La postura que tenemos hoy, la hemos ido trabajando durante años. Como ya hemos dicho, hay muchos factores que nos han influenciado. Lo mejor es recurrir a expertos que nos aconsejen y expliquen lo que hacemos bien y lo que hacemos mal ya que cada persona tiene diferentes puntos a trabajar. A partir de ahí es responsabilidad propia conseguir paulatinamente los cambios.

En el Templo del Masaje podemos aconsejarte, solo tienes que pedir un diagnóstico corporal y decirnos que te preocupa.

Aquí te damos algunas ideas para que puedas ir empezando:

  1. Tener un buen tono muscular equilibrado es importante. Todos los músculos tienen el objetivo de mantener la postura y deberían estar todos al mismo nivel de tonificación. Puedes hacer deporte para conseguir mayor equilibrio muscular.
  2. La elasticidad importa para el correcto funcionamiento del organismo y para cambiar la postura además facilita la eliminación de contracturas y recuperación de los músculos. Si la elasticidad no es tu punto fuerte, te aconsejamos ejercicios como el yoga o estiramientos mantenidos.
  3. El punto de equilibrio es básico para que todos los músculos se puedan usar por igual. Si esta desplazado vamos a tener unas zonas demasiado tonificadas y otras demasiado débiles. Si queremos tener una buena postura hay que trabajar el equilibrio. Si te pones a la pata coja y no eres capaz de mantenerte erguido, necesitas trabajarlo a diario. Hay muchos ejercicios que te pueden ayudar, pero queremos destacar: el Tai Chi y el Qi Gong (Chi Kung), de origen milenario y con un gran poder de control del cuerpo.
  4. Trabaja la observación consciente de tu postura. Si la quieres cambiar, tienes que poner un poco de esfuerzo; no es fácil cambiar de un día para otro algo que llevas años haciendo. Por eso, acuérdate en determinadas situaciones del día: cuando trabajas (sentado o de pie), al caminar, al pararte a esperar de pie, cuando cargas peso, cuando te sientas a comer… Cuantas más veces te acuerdes, menos tiempo tardarás en cambiar la postura.
  5. Practicar el sentarse bien en situaciones sin estrés. Si la cabeza está ocupada en temas que le importan, nos va a ser más difícil hacer los cambios. Te recomendamos que practiques cuando estés en situaciones relajadas, con amigos, familia, cuando sales a tomar algo o cenar… No se puede cruzar las piernas y hay que tener los huesos del culo apoyados correctamente en la silla para poder mantener la espalda lo más recta posible. Ya verás que con el tiempo te va a ir resultando más fácil y cómoda esa postura.
  6. Fíjate en el paralelo de los pies, deberían estar uno paralelo a otro. Si los abres hacia afuera se relajan en exceso los músculos de la cara interna de la pierna y acabará cayéndose el culo. Y si los cierras hacia dentro los contraerás en exceso cerrando y bloqueando la cadera. Hay que prestar atención cuando se está de pie y cuando se camina. Si te cuesta corregirlo, a lo mejor necesitas hacer ejercicios de tonificación y fortalecimiento de las piernas.
  7. Mantener las rodillas flexionadas cuando nos quedemos parados de pie. Para no utilizar los músculos, solemos dejar las rodillas completamente estiradas y ancladas, bloqueando la circulación sanguínea y linfática. Creemos que así relajamos la postura pero no nos damos cuenta que estamos bloqueando el metabolismo. Cuanto más te cueste hacerlo, más acostumbrado se está a relajar el cuádriceps. La postura la tenemos que empezar a corregir desde los pies hacia arriba y si no controlamos este paso, no podremos equilibrar la cadera.
  8. Balancea la pelvis. Con las piernas abiertas a la altura de la cadera y las rodillas flexionadas, balancea la pelvis haca delante y detrás, sin mover el pecho ni las rodillas, solo la cadera. Vas a notar que está oxidada, no tiene un movimiento fluido, va a trompicones, te va doliendo según practicas y empieza a subirte calor a la cabeza. Eso significa que lo estás haciendo bien, nos indica que estás moviendo el bloqueo y afectando al metabolismo. La cadera es el eje central del cuerpo, básico para una buena postura y causante de las “lorzas laterales” que determinan el grado de bloqueo que tienes en la cadera.
  9. Abre el diafragma con la respiración. Comprueba tu capacidad para llenar los pulmones. Existen diferentes maneras de respirar, utilizando la parte superior (la respiración del estrés), inflando el abdomen (la que tenemos al nacer y se practica para relajar la mente) y la diafragmática, abriendo el diafragma hacia los lados (se limita con el estrés emocional). Para llevar el pecho erguido tienes que tener una caja torácica flexible. Hay ejercicios de respiración y relajación que puedes practicar para mejorarlo.
  10. Eleva la barbilla no mires hacia el suelo, mira hacia el frente. Esto va a indicar tu actitud en la vida, lo que te mereces. La actitud a la hora de cambiar la postura es indispensable. Tienes que querer hacer el cambio, estar segura de ello, orgullosa de quién eres. Es un entrenamiento mental, puedes pedir ayuda a expertos, psicólogos, coaching, entrenadores.

¡Te sorprenderá lo que eres capaz de hacer!

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