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Tu experiencia

Este espacio está dedicado a todo aquel que quiera compartir con nosotros sus experiencias, hablarnos de alguna técnica que le guste o simplemente saludar.

Estáis todos bienvenidos y esperamos que la experiencia sea de vuestro mayor agrado.

Comentarios ( 14 )
  • Maika

    Os recomiendo el Templo del masaje, concretamente el Barrio del Pilar del que soy fiel hace años, hay muy buenas profesionales, en especial hoy, GRACIAS Esther!!

  • Marta

    Me encantaría dejar una valoración sobre mi experiencia.
    El masaje me lo dio Sandra, trabajadora del Templo del Masaje de Arturo Soria. Tuvo una duración de 60 minutos y fue de tipo relajante. Primeramente, resaltar el lugar, ya que se encuentra en la planta -1 de un hotel, por lo que la decoración está muy cuidada desde la misma entrada hasta el establecimiento, con un estilo oriental muy apropiado para el lugar. El trato al cliente es estupendo y el ambiente igual: música relajante, colores suaves, silencio total y velas. Además, después del masaje me dieron un vaso de zumo.
    Un 10 para esta experiencia. Muchas gracias!!

  • Mariana

    Me hice masajes en el centro de Goya y fueron excelentes, muy profesionales, el lugar muy bien ambientado. Muy recomendable!

  • Carlos

    El fin de semana pasado disfrute de un curso de Iniciación al Masaje
    Resumiendo decir que es un curso 100% recomendable y que le daría un 10!!

    La experiencia no pudo ser más positiva gracias a la profesora, Maribel, la cual comenzó creando una atmósfera de confianza perfecta para aprender. Supo enseñarnos divirtiéndonos, haciendo descansos con detalles que no cuestan nada y que se agradecen un montón; cafecito por las mañanas, bollos, un cuaderno con todas las explicaciones,…
    Es un curso práctico ideal para hacer en pareja.
    Personalmente me encantaría repetirlo!!

  • Gracias por ser tan profesionales, saludos!!!

  • SHIATSU: ULTIMA EXPOSICIÓN.

    Hasta aquí, he intentado transmitir a través de mi experiencia el valor que atesora este lugar. Ha sido un año sorprendente en el que he realizado un recorrido por diferentes propuestas que inicialmente suscitaron mi interés. No me han defraudado, pues de cada una de ellas me he beneficiado en mayor o menor grado, en algunos casos ostensiblemente, y en algún otro, el resultado ha sido portentoso. En este año, y sirviéndome de esta sección, he abusado de la web y me he explayado en elogios y arrimos hacia un grupo que hace posible ese extramuros en el que el tiempo parece flotar y perfilarse fluido con el sonar de una cascada o el canto intermitente de las aves del bosque que acompaña su trabajo. No es para menos. Desde el primer momento he intentado justificar la emoción que me producía haber encontrado un reducto de paz a salvo del tráfico de sentimientos y el comercio de emociones que caracteriza la angustia de la vida rutinaria, en definitiva, apartado, aunque sea temporalmente, de un mundo enloquecido y frío, rígido, atemorizado por los condicionamientos, violento, impulsivo y voraz. Un espacio que ofrece algo muy distinto a lo acostumbrado, tan diferente que parece casi mágico. Quien vea solo un masaje en el masaje, está equivocado. El silencio no aparece por casualidad, la distribución casi equidistante en sensaciones de los abalorios que componen la decoración de aquel lugar, tampoco es casual. El establecimiento en sí es como un mandala, un centro que recupera nuestro centro, lo atrae como polos opuestos de un campo magnético para unirse en comunión con todo y dejar atrás aquello que únicamente sirve a nuestro dolor, la fragmentación de la realidad, la visión polarizada, los opuestos enfrentados. Es el templo interior, el conjunto de fuerzas que operan de forma coordinada para lograr reunir la esencia, el prajna, la víscera de la eternidad, porque en el fondo somos lo más parecido a la digestión del tiempo que nos va devorando hasta que un día despertamos, nos miramos al espejo y descubrimos que todo lo que fuimos o quisimos ser con tanta alharaca se nos cae, y lo único que permanece es el silencio, la sonrisa, la mirada honda, el verbo preciso, el amor y la confraternización con el cambio. La felicidad es tan sencilla como una mano posando en la espalda, depositando el peso de su ligereza sobre el peso encallecido que bloquea nuestro movimiento, todo el movimiento: si no podemos mantenernos en equilibrio, nuestros pensamientos serán autoritarios, rígidos, dolorosos; los sentimientos egoístas, las palabras sordas, las emociones frustrantes, el apego atenazante; si no podemos levantar un brazo o girar la muñeca, si no podemos erguir nuestra espalda o si no podemos inclinarnos cuando no hay impedimento físico, es muy probable que algo dentro de nosotros, en nuestro espacio mental y emocional, también haya perdido esa flexibilidad y sea un foco de sufrimiento.

    Hablo de Shiatsu, para mi, el producto estrella. Al igual que la constancia del líquido puede superar cualquier barrera sólida y continuar su curso, la presión de una mano casi sin peso, empujada por el arroyo de una voluntad vital, extiende su corriente por todos los músculos y articulaciones, desaparecen las tensiones y todo vuelve a fluir en un orden perfectamente sincronizado. Al probar esta terapia manual, descubrí que el Templo es Shiatsu; entro y siento Shiatsu, contemplo las sonrisas, y es Shiatsu; observo la decoración, y es Shiatsu; el paso silencioso y diligente de los terapeutas en el pasillo, es Shiatsu. Y puedo decir más, Shiatsu es lo que toca «para ver el mundo en un grano de arena, y el Cielo en una flor silvestre. Abarca el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora», William Blake era un visionario: efectivamente, el infinito está en la palma de sus manos.

    A pesar de de todo y con todo, Feliz Navidad 2012. Que la prosperidad del próximo año y venideros sea la fuerza para superar las dificultades. El templo nos puede ayudar.

    Aquí concluyo el carrusel de comentarios que han ido pasando por esta sección conforme he ido probando las ofertas del Templo que me han atraído. Lo he querido hacer por agradecimiento al afecto, honestidad y eficacia, del trabajo de las terapeutas y esteticistas que conforman el equipo y obran el milagro diario de ayudar a personas restableciendo su imagen y su equilibrio, otra forma de sanar. Lo he hecho porque creo en esa forma de llegar a la liberación de ataduras y disolución de conflictos, a la salud integral; una sorprendente vía complementaria cuyo alcance sospechaba pero desconocía hasta que lo probé en mi propia arquitectura interior, y es que nunca hasta hoy creí que un masaje pudiera llegar tan lejos, y esto, solo lo saben hacer aquí. Doy fe.

    No pienses que tu cuerpo porque lo azote el viento se va con él. Nuestro cuerpo es el único templo al que llevamos nuestra devoción y nuestro entusiasmo por la vida, es el vehículo que nos permite llegar y aprender del viaje.

  • Existen dos tipos de miedo: el miedo adaptativo y el miedo inhibitorio. El miedo adaptativo actúa modulando la acción con el fin de preservar la integridad del individuo y de su entorno vital, mientras que el miedo inhibitorio interviene bloqueando la acción. El primer tipo ha servido a la humanidad en su proceso evolutivo, y ha desarrollado facultades como la atención y la inteligencia. El segundo tipo, en cambio, si bien ha contribuido indirectamente a la evolución ha supuesto un handicap en el desarrollo de la expresividad del ser humano, convirtiéndose en una barrera natural que ha conducido al pensamiento hacía modelos globalizantes, generalizaciones, y todo tipo de distorsiones mentales que persiguen – como el miedo en general – la creencia en la preservación de un patrón de supervivencia o de interrelación entre grupos; es decir, mientras el primer tipo responde a una demanda real, a un peligro inminente, objetivo y racional, a lo cual el sujeto se aplica en una estrategia de supervivencia, el segundo tipo se caracteriza por ser la reacción a una racionalización o sublimación de un constructo irracional, basado en la asunción de un riesgo indefinido, inventado, fingido o simulado, cuyo fin no es otro que preservar, no la integridad del individuo como tal, sino la pervivencia del personaje que ha diseñado desde la adolescencia para huir de sí mismo.

    El intestino, es el órgano que conduce, que fluye, filtra, desecha y aprovecha, que nutre de defensas al organismo. Su actividad es nuclear, tan básica que puede considerarse un segundo cerebro en el engranaje de la homeostasis (autorregulación biológica). Está profundamente conectado con nuestras emociones, una emocionabilidad exacerbada y limitante se resuelve con un bloqueo en nuestra voluntad: dejamos de dominar nuestras acciones, ya no somos los dueños, respondemos a otras intenciones, no las nuestras, nos someten, lloramos porque nos hacen llorar, nos frustramos porque el exterior no nos ofreció la solución que buscábamos, creemos que todo lo que somos depende del medio, somos como una caña agitada por el viento, nunca encontramos nuestra vertical, nos movemos oblicuos y desdibujados. Dejamos de fluir, y si dejamos de fluir, nuestro intestino tampoco puede fluir, se bloquea; si el continente se bloquea el contenido también, si el primer cerebro cesa en su mandato, el segundo cerebro no puede obedecerle, se rompe la sintonía, se quiebra el equilibrio, la homeostasis está dañada y si no desbloqueamos ese punto de ruptura, se adehrirán otras funciones al desorden multifuncional. La inhibición o represión de nuestra expresividad es una merma de la voluntad, y, en esas circunstancias, es un milagro aprovechar nada de lo que la vida puede ofrecernos, del mismo modo que un intestino dañado no podrá aprovechar el alimento que recibe. Las semejanzas son tan íntimas que resulta comprensible en un todo integrado que el intestino reciba y sufra los embates de una voluntad maltrecha.

    A esta reflexión llegué durante el masaje que me aplicó Marta, el pasado sábado. La terapia manual es un instrumento poderoso que va más allá del aspecto hedónico que la mayor parte de la opinión parece buscar en él: estamos hablando de terapia viva, un diálogo energético con esos nudos internos que nos impiden fluir, interactúa con gran eficiencia sobre nuestros bloqueos, modifica y mejora la percepción de la realidad hacia un estado más optimista. En mi caso, habituado a meditar, el estado de quietud al que me lleva facilita la comprensión directa de la naturaleza de la realidad, mi atención capta multitud de sensaciones durante el masaje. Al igual que una orquesta capta los sonidos y los organiza e integra en armonías, entendiendo así que la armonía es la verdadera naturaleza del sonido, la quietud capta los silencios que le asustan y los organiza e integra en crecimiento, entendiendo así que la superación es la verdadera naturaleza del silencio.

  • Esto que he escrito tenía que pegarlo aquí, no puede existir un sitio más adecuado:

    Masaje que llama a masaje al candor de una rosa,
    masaje que es masaje a las puertas de irse,
    sin equipaje, tan solo como acompañado,
    una a una cada parte de tus cosas
    se deshace bajo la palma que suplanta a la vida
    y la vida al instante, y el instante al vértigo
    de caer en cada una de sus moradas,
    como cae la rosa, mirada a mirada,
    en sus primaveras de ojos complacidos,
    antes ciegos como los dedos agarrados a sus uñas,
    como el puño estribando la pausa de las horas,
    ahora despiertos bajo ese deslizar de una mano
    en la piel azul de la piel nublada.

  • MESO-VAC: FIN DE TRATAMIENTO:
    Esto ya ha terminado, apenas me quedan tres últimas sesiones y puedo decir que no me ha defraudado. Mi aspecto ha mejorado mucho, no he marcado abdominal ni podré presentarme a Mister Universo – con la ilusión que me hacía – pero, de todos los tratamientos que he probado éste es el que me ha proporcionado los mejores resultados en un tiempo razonable y a un precio igualmente razonable, sin grandes desembolsos.

    Han sido cerca de cinco meses en los que cada semana este equipo maravilloso que compone el Templo del Masaje me ha ido transformando poco a poco, casi como el agua transforma el curso de un arroyo, casi como el aire transforma los salientes de un macizo y los pule hasta convertirlos en su igual, en su elemento, pues al fin la naturaleza tiene alas y nada se substrae a la laxitud del fluido, a la impermanencia, a la eternidad del cambio o a la infinita concesión a la belleza. Somos aves de paso, y en la medida que aceptamos y proponemos una transformación nos estamos reconciliando con esa naturaleza interior a la que tanto daño hemos hecho forzándola a confinarse en estrechas dependencias con la rigidez de nuestras miras. Nada es para siempre, salvo la voluntad de vivir, algo que sospecho nos acompaña inexorablemente hasta, durante, y más allá de nuestra muerte, y algo por otra parte – y afortunadamente – indefinible (no acotable).

    Del equipo del Templo quiero decir que está compuesto de personas sobresalientes, con un conocimiento de la profesión, una destreza, una calidad humana, una belleza a todos los niveles y un grado de empatía que nunca antes había conocido. Es el lugar ideal para cuidarse y sentirse cuidado. Hoy, estoy convencido de que el mundo puede ser mejor porque he conocido a seres humanos de los que había oído hablar en algún lugar de mi imaginación pero rara vez se habían manifestado con tanta claridad, tan lejos de esa meridiana violencia con se intenta explicar, convencer y adocenar a las masas; estoy convencido de que el mundo puede ser mejor, también, porque puedo cambiar.

    Y a ti (o Vd. si es un clásico), que quizás hayas llegado por alguna extraña razón a leer estos párrafos, te diré que no cobro ninguna comisión, que esto que he escrito en este apartado y en estos meses ha salido de mi propia voluntad, de esa misma voluntad de vivir de la que hablaba más arriba, de ese espíritu que gente muy especial que trabaja en estos centros me ha transmitido, de esa gratitud natural que surge del bienestar y de la unión con todo; que si buscas una estética diferente y efectiva, éste es el lugar, no te equivoques; que si crees que no vas encontrar los resultados que esperas, no esperes, hazlo, porque si decides cambiar es porque vale la pena hacerlo, y si tú vales la pena, yo valgo la pena, y ella, y aquél otro, y todos valemos la pena, y el mundo valdrá la pena, pero si crees que nada puede cambiar y estás abocado a ser lo que pareces o te hacen parecer, nadie hará nada por nadie, nadie hará nada por nada, y el mundo será una mierda. Esto es algo más que una manicura, es la actitud, lo que cambies dentro llévalo fuera, lo que cambies fuera, llévalo dentro. Si buscabas un milagro: eres tú.

    Aprovecha lo que te ofrece el Templo como yo lo he aprovechado.
    A veces, lo más inversosimil resulta decisivo. Esta es mi experiencia.

  • Comentario al último comentario (valga la redundancia) sobre Meso-Vac :
    “Solo” es sin acento, caramba, que me da mucho coraje, es que estoy sin dormir. Y luego, El David está datado entre 1501-1504, así que tendría más de quinientos años, no casi, ¡cómo pasa el tiempo! Cuando te quieres dar cuenta, te han hecho una escultura. Gracias.

  • MESO-VAC RETURNS:
    He superado ya la barrera de las diez sesiones y ando próximo a las quince. Quién diría que podría contar esto hoy después de las tribulaciones a las que fue sometido mi querido abdomen y sus flancos – fíjarse en la tontería por no decir las cosas por su nombre, o sea, lorza – ; pero sí, decidí continuar, enfrentarme con valor y presteza a las corrientes y tironcitos, volver a sentirme como una barra de pan antes de entrar en el horno, como una torpe batería de coche esperando a ver si arranca, como un trozo de Parkinson haciendo temblar la camilla, como el electrodo de una rata en un laboratorio después de huir – la rata, claro – ; sólo, abandonado a mi suerte, como un relámpago descompuesto porque le ha dejado la tormenta y como no puede llorar se electrocuta, en fin, un escándalo, una vergüenza para un hombre de mi talla – 1,70 sin estirarme mucho – pero, también, una excelente decisión, porque hoy – y ahora hablo en serio – empiezo a ver los efectos con nitidez, me ha bajado el volumen, sobre todo en la parte frontal, tanto que el vientre casi parece plano, los laterales no tanto pero se nota bastante. ¡Se me está quedando un tipito! Lástima que no hubiera nacido en tiempo de Miguel Angel, tendría casi quinientos años con este cuerpo y además, El David se llamaría El Carlos, una escultura renacentista de las que ya no se hacen, como debe ser. Nada, que vamos a ver si conseguimos marcar abdominales con quince sesiones más. Esto funciona, doy fe. Y aunque me exprese con sentido del humor, no estoy mintiendo. Eso sí, zapatilla y meso-vac, que no hay milagros, hay que moverse. Gracias Templo.

  • MASAJE:
    Es dificil, muy difícl, encontrar un lugar donde se aplique el masaje con tanta maestría y con tanta conciencia. Al final , y lo digo por propia experiencia, el paso de unas manos bien conectadas con la energía primordial de la voluntad de sanar –o voluntad de vivir – por zonas hasta entonces ignoradas pero presentes y necesarias en la estructura de lo que somos, consigue reunir a esa familia que sólo se veía por Navidad, es decir, conjuntar sensaciones y energías dispersas, retomadas y mal utilizadas para la huída, la defensa o la resistencia frente a situaciones de presión en nuestra vida cotidiana. El ser humano es un engranaje perfectamente coordinado y dotado de una memoria celular que opera neutralizando aquellas desviaciones en los mecanismos que intervienen en su funcionamiento. Y digo ser humano, y no cuerpo, pues en contra de la tradición judeocristiana obstinada en la dicotomia alma-cuerpo, inclinada tendenciosamente a preceder la una sobre el otro a modo de abstracción interpretable para facilitar la manipulación oportuna del mensaje, el cuerpo viene a ser la traducción inmediata de nuestro hábitat interior, de nuestro espíritu o de la profundidad de nuestra mente; no es ajeno a cualquier disensión entre nuestros apetitos, apetencias o deseos más recurrentes y la realidad que nos somete. Cada elemento de ese engranaje, si es separado de su papel, distorsiona, daña y peligra el guión de nuestra vida para el cual fue escrito nuestro código genético. El vehículo no puede moverse si lo privamos de un motor bien engrasado y a punto, o no podrá parar si la llave no consigue cerrar el circuíto de alimentación – si no descansamos – con el riesgo que eso supone de colisionar, o no podrá llegar si no sabemos conducirlo. Nuestro cuerpo es el vehículo de un destino igualmente perfectamente coordinado en la maravillosa trama de la vida, lo necesitamos no sólo para respirar sino para que otros respiren y nunca falte el aire en los dominios de la libertad. Me gustaría que al leer esto, fueran conscientes aunque fuera por un instante, de la importancia de estar vivo no sólo por el acto de comer, dormir o saciar nuestros instintos, sino también por el acto de soñar, que a veces, de cuando en cuando, ocurre cuando alguien con una sensibilidad extraordinaria es capaz de transmitir a través de sus manos el potencial de nuestra relación con todo. No me cansaré de subrayar la relevancia del magnífico trabajo que se realiza en esta maravillosa idea de los templos, en beneficio de tanto. Gracias.

  • MESO-VAC:
    Entramos a valorar un tratamiento, y si puedo servir de referencia para animar a algún interesado o interesada, pues tanto mejor. No sé si será la sugestión o la emoción, o ambas cosas porque me he convertido en un forofo de cuidarme gracias a lo que ofrece este lugar y lo llevo más que bien, el caso es que en tres sesiones no puedo decir que haya reducido algo, no quiero engañar a nadie, pero noto la zona afectada con mejor tono, lo que me da que pensar que vamos por buen camino. La electroestimulación tiene su guasa. Al principio, durante la primera sesión, creía que podría darme ‘un algo’ porque aquello hace trabajar al músculo y contrae abruptamente la musculatura de la zona al recibir el impulso eléctrico, pero nada, salí vivo y como nuevo, hasta con más bíceps y un tono corporal que hubiera vuelto loca a la mujer más fría para acabar a mis pies (bueno, quizás exagero un tanto); la segunda sesión, fue mejor, salvo por unas cosquillas endiabladas en el abdomen que me llevaron a lamentar no haberme despedido de la familia, sin embargo, superé la prueba y los duendes de Iberdrola no pudieron doblegarme; la tercera, y ya no puedo contar más, fue más proclive a la risa nerviosa y sospecho que en las próximas podré hasta echarme un sueño. En definitiva, me atrevo a decir que en el peor de los casos el tratamiento, y sobre todo el modo en que se aplica este tratamiento aquí, vale la pena porque vais a notar que algo se mueve, que algo está cambiando para vuestro beneficio, que siempre se puede hacer algo para ayudaros a sentiros mejor y por poco que sea, ya es un paso muy importante, nada se consigue en un día. La diferencia con otros tratamientos que he probado es que hace trabajar a mi cuerpo y no propicia ninguna interpretación pseudocientífica, oculta o milagrera del método, es decir, es creíble. Ya veremos, tiene buena pinta.

  • La primera vez que acudí al Templo del Masaje fue con el ánimo de volver a mi esteticista habitual en cuanto pudiera darme hora, necesitaba un centro de estética porque me había fallado. Sin embargo, al entrar, algo que no pertenece al ámbito de lo visual – y no por falta de belleza y simpatía – me sedujo. Descubrí un lugar para sentirse bien, propósito que calaba en el ambiente como cala una oración, un mantra o cualquier enseñanza, música o elemento artístico capaz de descorrer las cortinas de ese otro desconocido que atesoramos en nuestro interior y emocionarnos. No se trataba de mirarse al espejo y descubrir una imagen mejorada, es que esa imagen ya no podrá escapar de la percepción interior, es que el Templo del Masaje, es eso: un templo, is different. Y ahora viene lo más importante, a mi juicio. Muchos de los conflictos que nos hacen infelices proceden de esa desconexión, que por motivos diversos y cuya explicación no viene al caso, existe entre cuerpo y mente. Si quieres una mente fuerte tendrás que ejercitar tu cuerpo, si quieres una mente consciente tendrás que tomar conciencia de tu propio cuerpo. Este lugar es una manera de conseguirlo, lo que ocurre fuera no es ajeno a lo que ocurre dentro por mucho que busquemos la eternidad ahí fuera. Muchas gracias.

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