Se trata de un masaje con fines preventivos, curativos y relajantes. A través de la morfología del pie podremos conocer qué órganos están desequilibrados y trabajar para corregirlo, incluso antes de que haya síntomas manifiestos. Además se pueden conocer y tratar aspectos psicológicos de la persona.

Hay variantes de Reflexología Podal, que van desde la Reflexología Podal China (que viene de la Medicina Tradicional China) a la Reflexología Podal Thai o Tailandesa. En ambos casos se trabaja no solo estructuralmente sino también energéticamente a la persona a través del pie.

La Reflexología Podal es un masaje completo que se realiza en todo el pie. Trabaja la planta, la parte superior, los dedos y se sube por la pierna hasta la rodilla en algunos pases relajantes.

Cómo funciona la Reflexología Podal

La Reflexología Podal utiliza los reflejos de los impulsos que se producen durante el masaje en el pie para enviar la información al área con el que está conectado ese punto del pie. Estos estímulos son conducidos a través de canales nerviosos y energéticos y llegan a todas las partes del cuerpo.

La Reflexología Podal es un masaje agradable aunque puede haber puntos dolorosos, especialmente en aquellas zonas relacionadas con algún desequilibrio. Es importante comentar con la masajista si hay algún sitio especialmente molesto para adaptar la intensidad del masaje.

En cualquier caso, después de una sesión de Reflexología Podal, se notará, por lo general, una profunda relajación no solo a nivel de pies y piernas, sino de bienestar general. En ocasiones puede darse alguna molestia por haber removido ciertas zonas que estaban desequilibradas, pero este malestar irá desapareciendo en uno o dos días.

La frecuencia ideal para empezar con un tratamiento de Reflexología Podal es una sesión semanal en casos de prevención.

Beneficios de la Reflexología Podal

Cuando el Masaje Reflexología Podal es recibido con regularidad, se aprecia una mejoría generalizada del sistema nervioso, por ejemplo en casos de dolores de cabeza, jaquecas o insomnio.

La reflexología también ayuda de forma a veces espectacular en problemas de estreñimiento, falta de apetito, alergias, vértigos, problemas de ojos y dolores (reumáticos, lumbalgias, contracturas…)

Se nota además de forma rápida en casos de estrés, ansiedad o depresión.

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