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Flores de Bach: Descubre el poder de las 38 esencias

Flores de Bach 🌸

Las Flores de Bach son una forma de cuidado natural, sutil y no invasivo que utiliza esencias florales para armonizar los estados emocionales y mentales, promoviendo así el equilibrio integral de la persona.

Estas esencias, descubiertas y estudiadas por el Dr. Edward Bach, son elaboradas a partir de flores silvestres, y actúan a nivel energético, ayudando a transformar emociones como el miedo, la tristeza, la ansiedad, la impaciencia o la falta de confianza, que pueden influir en nuestro bienestar general y salud mental.

¿Quién es el Dr. Edward Bach? 🌿

La figura del Dr. Edward Bach puede conocerse en profundidad gracias al testimonio de Nora Weeks, su estrecha colaboradora durante toda su trayectoria investigadora. Ella relató su vida y obra en el libro Los descubrimientos del doctor Edward Bach.

Edward Bach nació el 24 de septiembre de 1886 en Moseley, una localidad cercana a Birmingham. Desde niño tuvo una salud frágil, aunque esta mejoró con el tiempo. Era una persona independiente, vital, con gran intuición y una notable sensibilidad. Su vocación por ayudar a los demás se manifestó desde muy joven, y su propósito más profundo fue siempre hallar un método de curación que fuera sencillo, inofensivo y eficaz frente a un amplio espectro de dolencias.

Al terminar la escuela con dieciséis años, Bach deseaba estudiar medicina, pero las limitaciones económicas se lo impidieron inicialmente. Comenzó entonces a trabajar en la fundición de su padre, donde obtuvo una experiencia que marcaría su vida: fue testigo del deterioro de la salud de sus compañeros, quienes no podían costear tratamientos médicos. Esta vivencia intensificó su deseo de encontrar formas de sanar accesibles para todos.

Tras compartir sus inquietudes con su padre, este lo animó a seguir su vocación, brindándole su apoyo. Con veinte años, Bach se matriculó en la Universidad de Birmingham y, más adelante, se trasladó a Londres para completar su formación médica en el University College Hospital.

Obtuvo en 1912 el diploma como Miembro del Real Colegio de Cirujanos y Licenciado del Real Colegio de Médicos. Al año siguiente, logró también los títulos de Licenciado en Medicina y Cirugía, y en 1914, el Diploma en Salud Pública.

Bach no era amante del estudio puramente teórico; prefería la observación directa de sus pacientes. Fue así como descubrió que un mismo tratamiento no tenía el mismo efecto en todas las personas. Notó que aquellos con rasgos de personalidad similares tendían a responder de manera parecida a ciertos tratamientos. Esta observación lo llevó a considerar la personalidad como un factor clave en la recuperación de la salud.

Durante un tiempo, trabajó en su consulta cerca de Harley Street, con notable éxito, pero su insatisfacción crecía. Aunque sus pacientes mejoraban, a menudo recaían. Esta inquietud lo impulsó a incorporarse al equipo del University College como bacteriólogo, donde desarrolló vacunas que lograban curas completas de afecciones como el reumatismo o la migraña. Sin embargo, seguía considerando estas soluciones demasiado invasivas.

A partir de 1918, comenzó a elaborar vacunas de tipo homeopático que obtuvieron buenos resultados y fueron bien acogidas tanto por médicos convencionales como por homeópatas. Sin embargo, sus ideas poco ortodoxas —como su defensa de tratar a la persona en lugar de a la enfermedad— generaron tensiones con el pensamiento médico predominante, llegando incluso a amenazarse su permanencia en el Registro Médico.

En 1928, inició la clasificación de las personas en grupos según sus comportamientos y actitudes emocionales. Descubrió que quienes compartían ciertos patrones de conducta tendían a reaccionar de forma similar ante las enfermedades. Dos años después, se trasladó a Gales, donde identificó las primeras flores de su sistema: Impatients y Mimulus. Los resultados positivos al utilizarlas según el tipo de personalidad no tardaron en aparecer.

Convencido de estar en el camino correcto, renunció a su rentable consulta en Londres para dedicarse por completo a la investigación. Estudió con detalle las propiedades curativas de diversas plantas, llegando incluso a analizar las cualidades del rocío recogido de las flores al amanecer. Descubrió que el agua de las flores expuestas al sol contenía más propiedades curativas que la de aquellas que crecían en la sombra.

En 1930 escribió un manuscrito que resultó demasiado revolucionario para las editoriales de la época, que rechazaron su publicación. En él sostenía que los desequilibrios emocionales y mentales pueden traducirse en enfermedades físicas, al alterar el funcionamiento de órganos y tejidos. Recuperar la armonía interior, decía, era esencial para sanar el cuerpo.

Desde entonces, centró su trabajo en perfeccionar un método de curación personalizado, basado en la premisa de que personas con la misma enfermedad podrían necesitar tratamientos distintos según su estado emocional y temperamento.

En 1936 culminó su obra, desarrollando un sistema compuesto por 38 esencias florales, que, según él, abarcaban todos los aspectos de la condición humana.

“Si queremos comprender la enfermedad, su objetivo, su naturaleza, y su curación, debemos comenzar por conocer las razones de nuestro ser.”

Extractos y pensamiento del Dr. Edward Bach ✨

La filosofía que sustentó el sistema de esencias florales del Dr. Edward Bach queda reflejada en los escritos que nos legó. Su visión se basaba en una serie de principios fundamentales que consideraba verdades esenciales para entender tanto la salud como la enfermedad:

  1. El ser humano posee un alma, que representa su verdadera esencia. La vida que experimentamos es el resultado de la voluntad de ese ser interior, que —si se le permite— guía, protege y estimula a la persona.
  2. La existencia humana tiene como propósito adquirir conocimiento, atravesar experiencias y avanzar en un proceso continuo de perfeccionamiento. El alma sabe qué circunstancias y entornos son los más adecuados para este desarrollo.
  3. La vida terrenal es solo una etapa más dentro de una evolución más amplia, comparable a un día de escuela en una trayectoria mucho mayor. Mientras el cuerpo es transitorio, el alma es eterna.
  4. Cuando hay armonía entre el cuerpo y el alma, se alcanza un estado de bienestar que se manifiesta como paz interior, alegría y salud.
  5. Todo en el universo nace del amor, fuente originaria de la creación. Este amor está presente en todas las cosas. Actuar en contra de nosotros mismos o de los demás rompe el principio de unidad universal. La desconexión entre la personalidad y el alma representa una transgresión de este principio.

Desde esta perspectiva, Bach concebía la enfermedad no como un mal en sí mismo, sino como el resultado de un conflicto interior, originado cuando la personalidad se desvía de los dictados del alma. Su método no buscaba eliminar síntomas, sino llegar al origen profundo del desequilibrio, ayudando a las personas a reconectar con su naturaleza esencial. En este proceso, utilizaba esencias que actuaban como catalizadores.

Estas esencias catalizadoras, según Bach, tenían la capacidad de facilitar la introspección y el descubrimiento de aspectos psicológicos desalineados, orientando a las personas hacia la comprensión de su misión vital y de sí mismas.

Respecto a la enfermedad, sostenía que su poder no habría crecido tanto si no se hubiera perdido la sabiduría ancestral que reconocía el valor curativo de las plantas. Además, afirmaba que el deseo genuino de sanar era un componente indispensable del proceso de recuperación, ya que, en ocasiones, la enfermedad podía proporcionar ventajas —como atención, protección o excusas para evitar responsabilidades— que el paciente no estaba dispuesto a dejar atrás.

Para Bach, enfermar era una señal, una advertencia que indicaba que algo en el interior del individuo no estaba en armonía. Lejos de considerarla un castigo, la veía como una oportunidad de corrección y crecimiento personal. Según su pensamiento, las enfermedades tienen una raíz emocional o mental, y son la manifestación física de desequilibrios en la conciencia: los pensamientos y emociones, afirmaba, tienen la capacidad de materializarse en el cuerpo.

El Dr. Bach creía que cuando la persona vive desconectada de su alma, esa disociación se manifiesta como enfermedad. Cada dolencia estaría asociada a una emoción específica, y esta se expresaría a través del cuerpo. Si se logra restaurar el equilibrio emocional, la enfermedad deja de tener razón de ser y desaparece.

Más que intentar erradicar una enfermedad, Bach proponía cultivar la virtud opuesta a la emoción negativa que la originó. De este modo se evitaba dejar un vacío interior que pudiera ser nuevamente ocupado por el mismo malestar. Por eso, consideraba esencial comprender cómo piensa, siente y vive una persona enferma, más allá de los síntomas físicos. En esta comprensión, afirmaba, reside la verdadera clave de la curación.

A continuación, se incluyen algunos fragmentos de los textos que el propio Dr. Bach escribió durante su vida.

“[…] La verdadera salud es la felicidad de las pequeñas cosas, hacer lo que realmente nos gusta hacer, estar con las personas que realmente nos agradan. Hagamos lo que realmente nos atraiga hasta que sea una parte de nosotros tan natural como el respirar […]”.

“Primero debe ser curada la mente, luego el cuerpo. La cura del cuerpo y no de la mente podría ser muy grave para la persona […]”.

“La principal razón de [algunos] fracaso[s] de la moderna ciencia médica es que trata los resultados, pero no las causas. Los métodos materialistas […] nunca podrán erradicar o curar la enfermedad, por la simple razón de que su origen no es material, es el resultado en el cuerpo de fuerzas profundas y duraderas que están por encima de nuestras leyes materiales y convencionalismos”.

“Todo verdadero conocimiento viene de nuestro interior, en silenciosa comunicación con nuestra propia alma. Las doctrinas y la civilización nos han robado el silencio, nos han robado el conocimiento de que lo sabemos todo dentro de nosotros mismos.” 🌼

¿Para qué sirven, por tanto, las Flores de Bach? 🌞

Las Flores de Bach, como complemento, pueden ayudarte si estás pasando por un momento difícil, si sientes bloqueos emocionales, como los que pueden surgir con un duelo, o si estás sufriendo de estrés, falta de motivación, falta de enfoque, insomnio, miedos, ansiedad, inseguridad, aislamiento, depresión, o simplemente si buscas sentirte más en paz y enfocarte hacia nuevos desafíos profesionales y personales.

En un plano más físico, pueden ayudar a aliviar cuestiones como alergias, estreñimientos, diarreas, gastritis, molestias musculares, infecciones recurrentes, problemas hormonales, intolerancias, o, incluso desarreglos en el sistema reproductor masculino o femenino (ver siguientes epígrafes “Las 38 esencias”).

Son 100% naturales, no generan dependencia ni efectos secundarios, y, siendo consideradas un “complemento alimenticio” sin alérgenos, pueden tomarlas personas de todas las edades, incluso niños.

Las 38 esencias (I): Flores tipo 🌺

El Dr. Edward Bach descubrió primero doce flores a las que denominó “flores tipo”, y que relacionó, cada una, con un tipo de personalidad determinada:

  1. Impulsividad y rigidez.
  2. Miedos de origen conocido. Ansiedad social y evitación.
  3. Ensoñación y desconexión.
  4. Sufrimiento y ansiedad bajo una máscara de alegría (ocultación).
  5. Posesividad, autocompasión, carencia afectiva y egoísmo.
  6. Sobre entusiasmo, exageración, rebeldía y exceso de independencia.
  7. Falta de confianza en el criterio propio y dispersión.
  8. Sometimiento y necesidad de aceptación.
  9. Indecisión y duda entre opciones (inestabilidad).
  10. Soledad, aislamiento, apatía.
  11. Desánimo, baja tolerancia a la frustración.
  12. Terror, pánico.

Las 38 esencias (II): Los siete ayudantes 🌻

Los “siete ayudantes” se utilizan cuando algunos casos no se ajustan a ninguno de los doce tipos anteriores; también, para aquellas personas que se han acostumbrado tanto a un malestar que puede haber llegado a integrarlo como parte de su día a día.

  1. Desesperanza, claudicación, y/o pérdida de fe.
  2. Sobrecarga y excesiva dedicación al trabajo.
  3. Egoísmo y dramatismo.
  4. Dogmatismo, obsesividad, rigidez y fanatismo.
  5. Vacío existencial, desorientación e incertidumbre.
  6. Agotamiento físico y mental.
  7. Dominación, prepotencia, agresividad, ira.

Las 38 esencias (III): Las últimas diecinueve esencias 🌷

Estas esencias fueron categorizadas como las más espiritualizadas, y no se relacionan con una cualidad de la persona, sino más bien con la forma en la que responde ante ciertas situaciones de su cotidianidad. Serían:

  1. Pérdida de control.
  2. Desbordamiento y estrés.
  3. Sentimiento de culpa y no merecimiento.
  4. Sentimiento de inferioridad.
  5. Resentimiento, amargura, rencor e ira contenida.
  6. Miedos no concretos y angustia.
  7. Falta de motivación.
  8. Angustia extrema.
  9. Arrogancia, desprecio y rechazo (hacia situaciones y/o hacia los demás).
  10. Sensación de suciedad, impureza.
  11. Protección contra influencias externas y cortes.
  12. Repetición por errores (no aprender de la experiencia).
  13. Pensamientos persistentes, diálogo/ruido interno.
  14. Excesiva preocupación por el bienestar de los seres queridos.
  15. Odio, ira, rabia, envidia, violência, celos y venganza.
  16. Apatía, indiferencia y aislamiento.
  17. Nostalgia, vivir en el pasado.
  18. Trauma físico o psíquico.
  19. Tristeza y melancolía.

Las 38 esencias (IV): Agrupaciones 🌼

Las esencias fueron clasificadas en ocho grupos por el Dr. Edward Bach:

  1. Esencias para quienes sienten temor.
  2. Esencias para la incertidumbre.
  3. Esencias para la falta de interés en las actuales circunstancias.
  4. Esencias para la soledad.
  5. Esencias para los hipersensibles a influencias y opiniones ajenas.
  6. Esencias para el abatimiento o desesperación.
  7. Esencias para la sobreprotección y la excesiva preocupación por el bienestar de los demás.
  8. Esencia de Rescate.

¿Cómo es una sesión? 🌿

Durante la consulta (de unos 30 – 45 minutos), hablaremos de cómo te estás sintiendo y qué situaciones estás viviendo. A partir de ahí, crearemos una fórmula personalizada con las esencias que mejor se ajusten a ti. Solo tienes que tomarlas cuatro veces al día durante algunas semanas para empezar a notar cambios. La composición de tu fórmula personalizada consistirá en una base de agua mineral, y hasta un máximo de siete esencias florales.

Además, pueden combinarse perfectamente con otras técnicas naturales como el Par Biomagnético, la meditación o cuidados corporales, ayudando a crear un enfoque integral para tu bienestar.

Por: Pablo Martínez de Villa.

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