5 CONSEJOS para EMPEZAR a DAR MASAJES 🙌

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Hola templarios y templarias, bienvenidos a un nuevo artículo. Sé que muchos de ustedes ya se dedican al masaje o están pensando entrar en este mundo.

Por esta razón, el día de hoy voy a compartir con ustedes 5 consejos para los principiantes del masaje.

5 consejos para empezar a dar masajes

Conoce la importancia de la postura

Lo primero que me hubiera gustado saber cuando empecé a dar masajes, es que la postura es súper importante para realizarlos. No hablo tanto por el lado del paciente, sino del terapeuta. No es bueno forzar el cuerpo a la hora de trabajar.

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Muchas veces el masajista quiere arreglar un problema, quitar los dolores y facilitar la recuperación de la persona tanto, que no se da cuenta de que tiene una mala postura o que está forzando algunas articulaciones del cuerpo.

Lo anterior no supone un problema para un masajista que solo realiza una sesión al día, pero cuando haces más, probablemente desarrolles fricciones, dolores y molestias.

Por esta razón, yo te recomiendo cuidar la postura del cuerpo en cada masaje. Si estás bien colocado y utilizas tu peso para ejercer la fuerza, conseguirás mejores resultados con muchísimo menos esfuerzo, evitando así, involucrarnos muscularmente de más.

Entonces te recomiendo que tu cuerpo esté relajado y que tengas una buena postura de asiento utilizando las piernas abiertas y los pasos para no forzar.

Si consigues dar un masaje sin que sientas dolor en cada maniobra que realizas notarás una mayor recuperación al terminar tu jornada laboral.

Cuida y limpia tu energía

Cuando realizas un masaje existe un intercambio de energía entre tú y el paciente. Por esta razón, hay que limpiar toda esa energía después de cada terapia.

Así como nos lavábamos las manos, en esa limpieza tenemos que retirarnos todo lo que se nos haya quedado pegado.

Esto parece una tontería, pero cuando estás viendo a pacientes de forma continua, si no te vas deshaciendo del exceso de energía al final del día estarás destrozado, agotado, cansadísimo e incluso, puede que no duermas bien.

Para evitar esto, es muy importante hacerse limpiezas, cuidarse el cuerpo y ser consciente de él. Incluso, puedes ducharte antes de dormir para eliminar la energía, esto te ayudará a lograr un mejor descanso.

Cuidar tú cuerpo

No podemos dedicar nuestra vida a cuidar a los demás y luego, no aplicar estos principios a nosotros mismos.

Trabajamos con las manos, las muñecas, los hombros, etc. ¡Con todo el cuerpo! Por esto es muy importante, tener en cuenta 2 cosas: La primera es trabajar de manera simétrica, intentando no utilizar más un lado que otro, ya que esto generará descompensaciones. Si no se te da bien un lado, fuérzalo, inténtalo y mejóralo; con el paso del tiempo lograrás que despierte y funcione de la misma manera que el otro.

¡Hazme caso! Es muy importante que trabajes con la misma intensidad cuando utilizas el lado no dominante de tu cuerpo.

El segundo aspecto que hay que tener en cuenta es el trabajo de articulaciones y musculatura. Es importante que nosotros también nos auto masajeemos, nos demos masajes o que hagamos ejercicios de movilización antes y después de cada día de trabajo.

Con esto, evitaremos desarrollar lesiones crónicas o a futuro que no sean reversibles. Muchos masajistas al lastimarse deben cambiar de profesión porque ya no pueden realizar las maniobras. Por esta razón, tenlo en cuenta y siempre intenta mantener tu cuerpo estable para que puedas dedicarte a esta bonita profesión durante mucho tiempo.

Explora el cuerpo del paciente antes de cada terapia

Cuando venga la persona y te pida un masaje, además de escuchar sus problemas o las razones por las que te visita, debes hacer una exploración corporal antes de empezar. De preferencia, con el paciente de pie.

La mayoría de la gente acude al masajista por un dolor puntual: el cuello, el hombro, la lumbar, etc. Cada uno tendrá un punto de dolor, por lo cual, muchos masajistas hacen un diagnóstico rápido y solo trabajan esa zona en específico, pensando que es la mejor solución.

Sin embargo, NO siempre es así. A veces nos empeñamos en trabajar la misma zona continuamente y esto no da resultado, el paciente sigue regresando con la misma queja. Incluso, es posible que empeore.

Este no es el trabajo del masajista o el terapeuta (solo masajear zonas de dolor). Nosotros debemos conseguir que el cuerpo esté mejor y duela menos. Para ello, lo ideal es hacer una exploración general, donde podamos valorar de pie a la persona y ver cuáles son sus puntos más débiles o contracturados.

Si realizas esto, lograrás más en un menor número de sesiones, mejorando el problema del paciente en un menor tiempo.

A veces puede doler la parte posterior de la espalda o el trapecio, pero la persona tiene una postura encorvada. Entonces, el problema está en la musculatura del pecho que está encogida y debilitada. Por mucho que queramos trabajar la parte posterior, si no abrimos la parte anterior el problema no se va a quitar.

Por esta razón, si ves a la persona parada de frente y de lado, podrás observar perfectamente donde está fallando su postura. De esta manera, podrás realizar un masaje en estas zonas y notarás más beneficios en un menor tiempo.

Cada persona y cada cuerpo son diferentes. ¡Tu deber es ajustarte a cada uno!

No por aplicar más fuerza un masaje será más beneficioso, cada persona tiene un nivel de tolerancia y cada contractura se debe trabajar a uno de esos niveles, pero como estás empezando a realizar masajes y no sabes exactamente qué intensidad aplicar, te recomiendo que te coloques en una postura adecuada y que, en vez de la fuerza utilices el peso del cuerpo dejándote caer suavemente para trabajar con el paciente.

Muchas veces al hacer esto, pensamos que no estamos ejerciendo presión, sin embargo, esta técnica es muy útil para llegar justo al nivel de fuerza que el paciente necesita. A veces es una presión muy suave y sutil que apenas se percibe mientras que, en otras ocasiones, aplicaremos todo el peso del cuerpo para trabajarlas.

Lo mejor para tratar las contracturas es llegar a la zona de tensión donde notamos que nuestro mismo cuerpo nos para. ¡No llegues más lejos! Quédate ahí y trabaja con la respiración en ese punto.

En esta posición notarás como las fibras se van soltando y nos van abriendo camino.

Cuando trabajes una contractura con cualquier estructura de tu cuerpo (pulgar, codo o antebrazo) y notes como vas profundizando en ella habrás aplicado la técnica correctamente.

Al hacerlo así, el paciente notará un mayor beneficio, un trabajo más profundo de sus contracturas y nunca dejarás un dolor posterior al masaje.

En mi caso, cuando las personas me solicitan un masaje fuerte, yo les hago entender que voy a llegar al nivel que su cuerpo tolere, ya que, si lo supero y la persona empezará a contraerse (debido al dolor), perdiendo así hasta el 90% de los beneficios.

Consejos finales

También es importantísimo que tengas una buena comunicación con el paciente, él debe hacerte saber cada cosa que le moleste o que no note. Esto no significa que hablen durante toda la terapia, sino solo cuando sea estrictamente necesario para que te haga saber todo lo que va sintiendo.

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Hasta aquí el artículo de hoy, espero que te haya gustado y te sirvan de mucho los 5 consejos que te he dado. Si quieres aprender más, te recomiendo que te hagas miembro de mi canal de YouTube, ya que ahí tengo un montón de vídeos con información súper interesante que te encantará.

Recuerda dejar tus dudas en los comentarios y no olvides cuidarte, que tu cuerpo es tu templo. ¡Hasta la próxima!

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